Simplemente, la canción de mi vida.
Hoy viene a ser como la cuarta vez que espero
desde que sé que no vendrás más nunca.
He vuelto a ser aquel cantar del aguacero
que hizo casi legal su abrazo en tu cintura.
Y tú apareces en mi ventana,
suave y pequeña, con alas blancas.
Yo ni respiro para que duermas y no te vayas.
Qué maneras más curiosas de recordar tiene uno,
qué maneras más curiosas:
hoy recuerdo mariposas que ayer sólo fueron humo.
Mariposas, mariposas, que emergieron de lo oscuro,
bailarinas, silenciosas.
Tu tiempo es ahora una mariposa, navecita blanca, delgada, nerviosa.
Siglos atrás inundaron un segundo, debajo del cielo, encima del mundo.
Así eras tú en aquellas tardes divertidas,
así eras tú de furibunda compañera.
Eras como esos días en que eres la vida
y todo lo que tocas se hace primavera.
Ay, mariposa! Tú eres el alma de los guerreros que aman y cantan,
y eres el nuevo ser que (hoy) se asoma por mi garganta.
.
No hay comentarios.:
Publicar un comentario