Mostrando las entradas con la etiqueta Alejandra Pizarnik. Mostrar todas las entradas
Mostrando las entradas con la etiqueta Alejandra Pizarnik. Mostrar todas las entradas

viernes, 23 de febrero de 2018

Martes [25 de febrero, 1958]

Martes
.
Si no obtengo recursos de mí misma, ¿de qué vale todo? Es como si tuviera un desierto detrás de mi pecho, es como si me hubiera tragado una loca incendiada que corre por mi sangre dando alaridos, es como si fuera una fuga. Yo no quiero ser una fuga, yo no quiero que me pongan agujas en la sangre. Quiero vivir y ser yo. (¿No estaré luchando con la locura?)
.
El examen del sábado es el causante de mi estado actual.
.
Alejandra Pizarnik, Diarios.
(2003, p. 168)
.

viernes, 22 de diciembre de 2017

Aquí Alejandra

Bicho aquí,
aquí contra esto,
pegada a las palabras
te reclamo.
.
Ya es la noche, vení,
no hay nadie en casa
.
Salvo que ya están todas
como vos, como ves,
intercesoras,
.
llueve en la rue de l'Eperon
y Janis Joplin.
.
Alejandra, mi bicho,
vení a estas líneas, a este papel de arroz
dale abad a la zorra,
a este fieltro que juega con tu pelo
.
(Amabas, esas cosas nimias
aboli bibelot d'inanité sonore
.
las gomas y los sobres
una papelería de juguete
el estuche de lápices
los cuadernos rayados)
.
Vení, quedate,
tomá este trago, llueve,
te mojarás en la rue Dauphine,
no hay nadie en los cafés repletos,
no te miento, no hay nadie.
.
Ya sé, es difícil,
es tan difícil encontrarse
.
este vaso es difícil,
este fósforo,
.
y no te gusta verme en lo que es mío,
en mi ropa en mis libros
y no te gusta esta predilección
por Gerry Mulligan,
.
quisieras insultarme sin que duela
decir cómo estás vivo, cómo
se puede estar cuando no hay nada
más que la niebla de los cigarrillos,
.
cómo vivís, de qué manera
abrís los ojos cada día
.
No puede ser, decís, no puede ser.
.
Bicho, de acuerdo,
vaya si sé pero es así, Alejandra,
acurrucate aquí, bebé conmigo,
mirá, las he llamado,
vendrán seguro las intercesoras,
el party para vos, la fiesta entera,
.
Erszebet,
Karen Blixen
.
ya van cayendo, saben
que es nuestra noche, con el pelo mojado
suben los cuatro pisos, y las viejas
de los departamentos las espían
.
Leonora Carrington, mirala,
Unica Zorn con un murciélago
Clarice Lispector, agua viva,
.
burbujas deslizándose desnudas
frotándose a la luz, Remedios Varo
con un reloj de arena donde se agita un láser
y la chica uruguaya que fue buena con vos
sin que jamás supieras
su verdadero nombre,
.
qué rejunta, qué húmedo ajedrez,
qué maison close de telarañas, de Thelonious,
que larga hermosa puede ser la noche
con vos y Jani Mitchell
con vos y Hélène Martin
con las intercesoras
.
animula.......el tabaco
vagula.........Anaïs Nin
blandula......vodka tónic
.
No te vayas, ausente, no te vayas,
jugaremos, verás, ya están llegando
con Ezra Pound y marihuana
con los sobres de sopa y un pescado
que sobrenadará olvidado, eso es seguro,
en una palangana con esponjas
entre supositorios y jamás contestados telegramas.
.
Olga es un árbol de humo, cómo fuma
esa morocha herida de petreles,
.
y Natalía Gingburg, que deshoje
el ramo de gladiolos que no trajo.
.
¿Ves, bicho? Así. Tan bien y ya. El scotch,
Max Roach, Silvina Ocampo,
alguien en la cocina hace café
.
su culebra cantando
dos terrones un beso
Léo Ferré
.
No pienses más en las ventanas
el detrás el afuera
.
Llueve en Rangoon—
Y qué.
.
Aquí los juegos. El murmullo
.
(Consonantes de pájaro
vocales de heliotropo)
.
Aquí, bichito. Quieta. No hay ventanas ni afuera
y no llueve en Rangoon. Aquí los juegos.
.
Julio Cortázar | "Aquí Alejandra".
.

jueves, 23 de noviembre de 2017

Lunes, 20 de enero [1958]

Lunes, 20 de enero
.
Un encuentro sexual no compromete a nada. Sólo dos seres sedientos que se unen en el desierto para ir en busca de la calma.
.
Pero esto es independiente del hecho fundamental: el encuentro sexual no compromete a nada.
.
Profundo asombro. ¿Qué relación hay o puede haber entre ética y sexualidad? ¿Por qué «lo prohibido»? No puedo comprenderlo.
.
(Quiero nadar desnuda en tu sangre.)
.

Alejandra Pizarnik, Diarios.
(2003, p. 160)
.

Sábado, 29 [febrero, 1958]

Sábado, 29
.
Conflictos sexuales. No vivo el sexo como un problema. Sólo advierto que soy una niña, no una mujer. No tengo conciencia del bien ni del mal. Lo mismo que entonces, cuando era muy niña y me excitaba pensando en Dios. Quisiera ser menos inocente.
.
Respiración como asfixia. Libertad, única libertad terrestre. Quiero el sol, el mar. Quiero lo imposible.
.
No puedo creer que esto es la vida. (Ella espera a la vida.) ¿Y el amor? El amor con espumas, con alas, ese amor como un arco iris, como una música soñada por el viento, ¿dónde, Alejandra, el amor?, ¿dónde la vida, la verdadera vida?
.
El asunto fue así: los monstruos de madera bailaban la ronda del amor. Yo, en el centro, no podía salir. Gritaba: Ah vivre livre [sic] ou mourir! En esos instantes un pie gigantesco me trizaba y me convertía en una tortuga azul que exhalaba luces blancas. ¿Y para cuándo la vida?, preguntó una muchacha.
.
No hay duda. Estamos heridos. El signo de la carencia. Soy —somos— carencia.
.
Quisiera dormirme y no despertar jamás.
.
Aprender a desinteresarme. Algo llora dentro, hay algo que llora dentro aun cuando lo real sonría. Hay algo, absolutamente huérfano, que llora, algo viejo y aún no nacido, anterior a la eternidad, posterior al juicio final.
.
He releído todo lo escrito hasta hoy. Me exaspera el abuso de las grandes palabras: vida, muerte, eternidad. Debiera resignarme, debiera aceptar, alabar. Si por lo menos tuviera un deseo —siquiera uno— posible de concretar. Pero ¿cómo apoderarme del sol?, ¿cómo obligar al amor?, ¿cómo [tachado]?, ¿cómo colmar esta carencia de infinito? Nada es en mí, nada me interesa sino ver el mar, ser besada por el viento... ¡Oh sí! El viento y el mar como un cuchillo feroz devasta mi cordura. Yo no sé nada. Yo no quiero nada sino que no me asfixien, que no me peguen tanto. Todo sería muy sencillo si yo pudiera creer en algo real, posible de obtener. ¿Debo pensar, entonces, que soy una nada? (Simone de Beauvoir y [tachado]: Quieren ser todo y por eso son nada.) Y aunque así fuese, ¿qué me da a mí?
.
La noche. Es ella, detrás de los cristales. La infancia muerta esboza un saludo. La Madre Universal. Ella gime detrás de mi sangre. Disolverme en el humo de mi cigarrillo. (Si por lo menos fuera puta —dijo la muchacha.) Pienso en el mar. En las olas fosforescentes. En mi miedo la noche aquélla cuando los caballos silbaban en la alameda y dentro de mí un ser crecía hasta hacerme reventar de existencia. Y yo me dejaba seducir por las aguas. Las aguas rodeaban mi cuerpo desnudo. Y era en una noche carente de luna, enferma de nubes. Y fue una noche de banderas que aleteaban para festejar a la muchacha enamorada del mar. Y yo era inocente. Y el mundo fue en mi sangre.
.
Pero ¿qué?...
.

Alejandra Pizarnik, Diarios.
(2003, p. 170-171)
.

El olvido

en la otra orilla de la noche
el amor es posible
.
—llévame—
.
llévame entre las dulces sustancias
que mueren cada día en tu memoria
.
Alejandra Pizarnik | "El olvido".
.

Duración

De aquí partió en la negra noche
y su cuerpo hubo de morar en este cuarto
en donde sollozos, pasos peligrosos
de quien no viene, pero hay su presencia
amarrada a este lecho en donde sollozos
porque un rostro llama,
engarzado en lo oscuro,
piedra preciosa.
.
Alejandra Pizarnik | "Duración".
.

viernes, 17 de noviembre de 2017

Amantes

una flor
no lejos de la noche
mi cuerpo mudo
se abre
a la delicada urgencia del rocío
.
Alejandra Pizarnik | "Amantes".
.

Tu voz

Emboscado en mi escritura
cantas en mi poema.
Rehén de tu dulce voz
petrificada en mi memoria.
Pájaro asido a su fuga.
Aire tatuado por un ausente.
Reloj que late conmigo
para que nunca despierte.
.
Alejandra Pizarnik | "Tu voz".
.

Destrucciones

...en besos, no en razones
QUEVEDO
.
Del combate con las palabras ocúltame
y apaga el furor de mi cuerpo elemental.
.
Alejandra Pizarnik | "Destrucciones".
.

lunes, 9 de octubre de 2017

Martes, 28 de enero [1958]

Martes, 28 de enero
.
Respiración como asfixia. Esperanzas como cuchillos. Carencia. Mi vida se llama carencia. Necesaria o no, yo soy. Pero soy una carencia. Tú quisieras reírte del mundo, de un mundo como un equilibrista ebrio que te saluda desde muy arriba. Lo quisieras, tal vez. Pero no puedes negar lo esencial, es decir, que ya has renunciado, que no sólo has perdido, sino que jamás pudiste intentar la victoria porque de antemano te expulsaron del juego. Y ahora que lo sabes, ya puedes enloquecer o morir. Pero también puedes escribir poemas, no porque creas que con ellos te salvarás, sino por salvarlos a ellos, los prisioneros del aire, de tu aire. O aunque sólo fuera para que no digan que viajaste gratis por la vida. ¿Su tributo, mademoiselle Alejandra? Un poema, monsieur, un poema bello como la sonrisa del sol, de ese sol que no brilla para mí. Y esto es todo. También me queda el derecho a la blasfemia y al vicio. Protestar y amenazar. Pero ¡qué diablos! ¿Qué importancia pueden tener mis derechos? ¿Los he pedido? No, yo no quiero derechos. Quiero un poco de paz.
.

Alejandra Pizarnik, Diarios.
(2003, p. 160)
.

Miércoles [26 de febrero, 1958]

Miércoles
.
No dudo que las estrellas malas devoren a las estrellas buenas, que las flores gordas devoren a las flores flacas, que el desierto de cenizas devore al desierto en llamas. No dudo de nada. Sólo una tregua, sólo una tregua. Y entonces creeré en todo, aun en mí misma.
.
«Quiero ser lo que ya soy», dijo.
.
.
Mi sombra,
mi nombre,
mi carencia.Todo se reduce
a un sol muerto.
Todo es el mundo
y la soledad
como dos animales muertos
tendidos en el desierto.
.
.
Tus deseos, tu mano negra hambrienta de realidad, tu manía de alabar al mundo muerto, tu ausencia de nombre, tu vigilia atroz, tu descenso en las escaleras de tu conciencia, tu hábito malsano de morirte cada día, ¿qué es?
.
Ah vivre livre [sic] ou mourir.
.
¿Quién no cree en esto o en aquello? ¿Quién no se desangra en la lucha? ¿Quién no llora pensando en el mar? ¿Quién no duerme en un lecho de amapolas? ¿Quién no tiene un sueño de colores posible de tocar? ¿Quién no posee un silencio, un tiempo, una música? ¿Quién no baila su propio ritmo? ¿Quién no tiene un sexo para alegrarse, una palabra en que sentarse, una manía para tener vergüenza? ¿Quién no tiene vergüenza de ser? ¿Quién no está enojado con la muerte?
.
Yo.
.
Pero cuando vea al mar. Cuando contemple sus extrañas olas que danzan y arrojan espuma. Yo veré el mar. Un verde infinito perfumará mis ojos. El mar. El mar y su tiempo preñado de pequeños tiempos, y su canto caído del infierno, su humilde reconciliación de tierra y cielo. Mon Dieu... Y cómo me desnudarán las aguas, y cómo me acariciarán. El mar. El mar o la salvación. El mar y su retorno a sí mismo, a un sí mismo que no es mar, que no es nada.
.
.
Una vez viene la mano del mar.
Otra vez huye la mano del mar.
.
.
Alejandra Pizarnik, Diarios.
(2003, p. 168-170)
.

domingo, 3 de septiembre de 2017

Sábado, 17 de junio [1960]

Sábado, 17 de junio
.
Anoche viví, por vez primera, el terror de volverme loca. Estoy sin defensas, absolutamente desnuda. Suspendida del abismo, balanceándome. No tengo deseos de nada. Hay un silencio en mí. No quiero volverme loca. Ayer pensé que quiero volver a Buenos Aires. Con mi cuerpo puedo hacer lo que quiero: viajar a cualquier país, ir a cualquier lado. Pero mi silencio y mi tristeza no siguen a mi cuerpo. Me siento más triste que nunca. Tal vez tengo lo que llaman «manía depresiva». He recibido una hermosa carta de Roberto J. «Déjate ir», dice. Pero Roberto cree enormemente en los valores del espíritu, posiblemente jamás se preocupó de la locura, jamás se preocupó de saber o sentir si es loco o no. Sabe y siente que es poeta y por lo tanto un ser diferente. Yo también sé y siento que soy diferente, pero también sé y siento mi enfermedad, su peso, su fuerza. Volver a Buenos Aires y psicoanalizarme. Pero ¿de dónde obtendré dinero para ello? Más valdría suicidarme, ahorrarme los meses o los años de sufrimiento atroz que me esperan, que ya están, que ya fueron y serán. «Soy un fue, un es y un será cansado.»
.
Sea cuando fuere, tarde o temprano, tendré que suicidarme. La vida no es para mí.
.
Ayer, mientras tenía miedo de la locura, alguien reía dentro de mí: «Y sos vos la que quiere escribir novelas, vos la que quiere hacer los poemas más bellos». Y la voz reía.
.
Alejandra Pizarnik, Diarios.
(2003, p. 239)
.

jueves, 24 de agosto de 2017

Martes, 19 [febrero, 1963]

Martes, 19
.
Indefinidamente. Toda la noche miré el reloj. No pude dormir. Indefinible noche. Alguien me está gestando indefiniblemente. Sé que naceré muerta.
.
Desearía abandonar todo esfuerzo. Dejar que vengan y me devoren. En lugar de hacerlo yo.
.
Autofagia.
.
Ojalá no hubiera publicado un solo poema. Es asombrosa mi inmadurez. ¿Quién me dijo que soy escritora o poeta? Es algo que se gesta. Pero tanta inconciencia... Sólo sé hablar de la poesía. En una mesa de café. Pero la obra, la obra. Me ata el miedo. Nadie escribe tanto como yo y no obstante balbuceo penosamente. Es un hecho mental. No puedes con el lenguaje. El lenguaje no puede por ti.
.


Alejandra Pizarnik, Diarios.
(2003, p. 392)
.

3 de marzo [1963]

3 de marzo
.
Despierto con una tensión espantosa. Ahora sé lo que pasa: no se puede decir la verdad. La poesía es más bella en la medida en que se aleja de la verdad. No me refiero a una sola verdad sino a muchas: las que aparecen según sean las circunstancias por las cuales se tocó fondo. Así por ejemplo: debajo de la frase de C. en su última carta: embrassez-le de ma part hay una verdad tan trágica y terrible que ya se vuelve bella. Si le dijera: voyez-vous, je ne veux pas aller l'embrasser de votre part parce que, y aquí explicarle... Una simple frase, esto es tan cómico, una simple frase que me obligó a descender a donde yo no quería. Hace una semana que lloro y sufro por esta frase, no porque me importe embrasser ou pas a X., si lo veo puedo hacerlo diez veces, aunque en verdad preferiría que X. no existiese, a causa de esa frase, a causa de lo que resonó en mí al leer esa frase.
.


Alejandra Pizarnik, Diarios.
(2003, p. 393)
.

viernes, 18 de agosto de 2017

Lunes, 11 de marzo [1963]

Lunes, 11 de marzo
.
El hastío es en serio. Por eso hay que trabajar. En tanto no se muere, en tanto se muere una de hastío.
.
Lo que produce hastío es sobre todo saber que se tiene razón de hastiarse. El error sería lo contrario. Nada más hastiador que tener razón. Nada más inútil. Por eso se buscan las desgracias. Cuando yo busco sufrir cometo un error pues sé, de antemano, que no hay razón para sufrir, quiero decir, que nada me alcanza profundamente. Por eso juego a sufrir y este juego es un sufrimiento doble: se sufre y se sabe que es mentira.
.
Contra el hastío: leer, comer, hacer el amor y embriagarse... Y sufrir, como decía.
.
Por algo muy grande he perdido. Lo perdí a los 17 años, cuando comenzaron a decirme que yo era una «auténtica poeta». Perdí el sentido del juego, la atención profunda de mis antiguos ojos azules. Quisiera retornarme la vieja mirada: escribir poemas como cuando dibujaba un árbol, una casita, un caballo y un pájaro. O sea: actuar sin destinatario mental o real. Sin finalidad. Sin para qué ni por qué. Como cuando estoy ebria, exactamente como cuando ando ebria, sin tiempo, en un presente imaginario que no me importa. Sin causas ni efectos. Sin prudencia. Sin precauciones. No sé si desorden pero el orden no significaría nada. Esto deseo: salir por la puerta trasera de este súbito mundo adulto en el que me introduje a causa de mi cédula de identidad, del espejo y de los valores vigentes. Pues yo me niego, yo rehúso, yo quiero jugar y jugarme. Ange inviolé. Yo sé lo que sucede: nada de importante. Nada es importante y yo lo sé. ¿De qué sirve saber? ¿De qué sirve preguntarme para qué sirve? Servir. Nada más inútil que algo que sirve. Porque nada es útil o inútil en mi caso. Pero he perdido mi no preguntar. He perdido mis ojos asombrados y silenciosos. He perdido mi humildad ante mí misma. Me he perdido y el sólo querer buscarme sería la corroboración definitiva de mi pérdida. [...]
.

Alejandra Pizarnik, Diarios.
(2003, p. 394)
.

martes, 15 de agosto de 2017

Viernes, 15 de febrero [1963]

Viernes, 15 de febrero
.
Una mano de silencio
.
Exaltación y lirismo «como si todo te anunciara un amante». Estoy ebria de soledad, de espera, de deseos abstractos, de entidades llenas de designios mágicos. ¡Qué noche para morir! ¡Qué instante para hacer el amor! Recién vino M. y hablamos del suicidio. Se fue y me quedé con vértigos, delirando palabras de felicidad, como si hubiese visto señales de un himno inminente a la más pura inocencia. Oh canta, canta, canta en mí, pequeña noche de campanas y silencios, canta y ayúdame a olvidar este olvido misterioso de un lugar de dicha total. Canta, mi pequeña noche, que la soledad no esté sola, que se murmure, se gima, se vuelvan ecos de caballerías soñadas los horrendos ruidos sedientos del reloj. Instante matriz, madre de mi instante, insiste de izarme de este suelo desolado, de esta gravedad sin canto, encántame madre de todo lo que gime pequeñamente en este mundo grande y sin agua. Aridez de la inminencia: se cree llegar y el reloj da la hora de la razón, cuerda al reloj, cordura al yo. Olvido, olvidanza, olvidadizamente. Y cristal de mar, cristal de sonidos, cristal de cantos que no rompan la noche en días iguales. Exijo una duración de la tregua, una musicalidad del yo, un bebedero en el desierto de la memoria. Exijo un estatuto de soles negros y de lluvias verdes. Y fundación de suelos propicios para el crecimiento de los muñecos que abren los ojos cuando muere el día y cierran los ojos cuando nace este candor de niña recién arribada por vía del viento a una bahía de cantos y de tambores y de hojas de un verde tan puro que de súbito sentimos en la memoria una extraña consolación.
.
Alejandra Pizarnik, Diarios.
(2003, p. 391-392)
.

Viernes, 22 [febrero, 1963]

Viernes, 22
.
Palabras. Es todo lo que me dieron. Mi herencia. Mi condena. Pedir que la revoquen. ¿Cómo pedirlo? Con palabras.
.
Las palabras son mi ausencia particular. Como la famosa «muerte propia» (famosa para los demás), en mí hay una ausencia autónoma hecha de lenguaje. No comprendo el lenguaje y es lo único que tengo. Lo tengo sí, pero no lo soy. Es como poseer una enfermedad o ser poseída por ella sin que se produzca ningún encuentro porque la enferma lucha por su lado —sola— con la enfermedad que hace lo mismo. Yo escribo a falta de una mano en mi mano, a falta de dos ojos frente a los míos, a falta de un cuerpo exterior a mí sobre el cual apoyarme —un minuto siquiera— y llorar. (Lágrimas visibles, que se puedan secar, que la mano deseada pueda enjugar.) Este silencio de las palabras que me invaden, de las que digo y escribo, es el horror, el vértigo, el dolor en su estado más puro. ¿En dónde hallar una presencia humana que me calme? Nunca nadie lo pudo; ni amigos ni amantes. Sólo cuerpos vacíos que apenas diferencio de las cosas y sólo fantasmas que he amado hasta pulverizar mi conciencia y mi memoria.
.


Alejandra Pizarnik, Diarios.
(2003, p. 392-393)
.

24, domingo [febrero, 1963]

24, domingo
.
En mi caso, las palabras son cosas y las cosas palabras. Como no tengo cosas, como no puedo nunca otorgarles realidad las nombro y creo en su nombre (el nombre se vuelve real y la cosa nombrada se esfuma, es la fantasma del nombre). Ahora sé por qué sueño con escribir poemas-objetos. Es mi sed de realidad, mi sueño de materialismo dentro del sueño.
.

Alejandra Pizarnik, Diarios.
(2003, p. 393) 
.

sábado, 8 de julio de 2017

Un sueño donde el silencio es de oro

El perro del invierno dentellea mi sonrisa. Fue en el puente. Yo estaba desnuda y llevaba un sombrero con flores y arrastraba mi cadáver también desnudo y con un sombrero de hojas secas.
.
He tenido muchos amores —dije— pero el más hermoso fue mi amor por los espejos.
.
Alejandra Pizarnik | "Un sueño donde el silencio es de oro".
.

Extracción de la piedra de la locura ("Como una voz no lejos...")

Como una voz no lejos de la noche arde el fuego más exacto. Sin piel ni huesos andan los animales por el bosque hecho cenizas. Una vez el canto de un solo pájaro te había aproximado al calor más agudo. Mares y diademas, mares y serpientes. Por favor, mira cómo la pequeña calavera de perro suspendida del cielo raso pintado de azul se balancea con hojas secas que tiemblan en torno de ella. Grietas y agujeros en mi persona escapada de un incendio. Escribir es buscar en el tumulto de los quemados el hueso del brazo que corresponda al hueso de la pierna. Miserable mixtura. Yo restauro, yo reconstruyo, yo ando así de rodeada de muerte. Y es sin gracia, sin aureola, sin tregua. Y esa voz, esa elegía a una causa primera: un grito, un soplo, un respirar entre dioses. Yo relato mi víspera, ¿Y qué puedes tú? Sales de tu guarida y no entiendes. Vuelves a ella y ya no importa entender o no. Vuelves a salir y no entiendes. No hay por donde respirar y tú hablas del soplo de los dioses.
.
Alejandra Pizarnik | "Extracción de la piedra de la locura".
[Fragmento]

.