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ya no puedo equivocarme, sos la última en mi vida,
y es la última moneda que me queda por jugar.
si no gano tu cariño, la daré por bien perdida
ya que nunca más la vida me permitirá ganar.
te confieso deslumbrado que no esperaba tal cosa,
ya están luciendo mis sienes pinceladas de marfil;
ya mi patio abandonado no soñaba con la rosa,
y se realizó el milagro
con la última de abril.
con la última de abril.
sos la última y espero
que me traigas la ternura,
que me traigas la ternura,
ésa que he buscado en tantas y que no pude encontrar.
ya no quiero pasionismo, ni amoríos, ni aventura,
yo te quiero, compañera, para ayudarme a luchar.
no me importa tu pasado
ni soy quién para juzgarte,
ni soy quién para juzgarte,
porque anduve a los sopapos con la vida yo también.
además, hay un motivo para quererte y cuidarte:
se adivina con mirarte que no te han querido bien.
fue por eso que te dije
ya no puedo equivocarme,
ya no puedo equivocarme,
sos la última que llega a perfumar mi rincón.
y esas gotas de rocío que no te dejan mirarme
me están diciendo, a las claras, que alcancé tu corazón.
pero si la mala suerte me acomoda el cachetazo
con que siempre está amagando para hacerme fracasar,
no podré sobreponerme a este último fracaso
y yo seré como un grillo,
muerto al pie de tu rosal.
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muerto al pie de tu rosal.
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