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[...] Si unas manos me fallaron, otras fueron más cordiales; unos besos fueron dulces, y otras bocas como hiel. Pero siempre tuve agallas pa' capear los temporales, y de lobo, entre los zorros, al pasar hice cartel. Qué querés que le haga, hermano, si nací pa' morir pobre, con un pucho entre los labios y en un tango entreverao. Juego, canto, bailo, río, y aunque no me quede un cobre, al llegar la última hora, ¡que me quiten lo bailao!
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